Siempre he creído que lo que no se evalúa, se devalúa. Por ello he solicitado a varias personas, cuyos blogs me encantan, me hagan el favor de leerme y criticarme. Si lo hacen, ¡gracias!. Y si no lo hacen, también ¡gracias!, porque el silencio dice más que las palabras.
Estaré atento a la crítica, con la intención de mejorar lo que hago y lo que digo, sin intentar siquiera acercarme a la calidad con que lo hagan mis visitantes.
Tengamos todos una buena vida, cuyo balance sea positivo. Y hablo de balance porque no puedo desearle a nadie que no pase por momentos amargos. Si no conocemos el vinagre, jamás podremos ser capaces de valorar la dulzura de la miel. Pero, eso sí, deseo que siempre tengamos más momentos dulces que amargos. Bueno, excepto mis amigos masoquistas, que seguramente van a discrepar de esos deseos. A ustedes, que les vaya como ustedes quieran.
¡Salud!
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4 comentarios:
Con gusto, por aquí andaremos. Gracias por la invitación :).
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Hace poco pensaba que los acordeones estaban hechos de mariposas secas que se abrazaban; si alguien quedo atrapado entre las hojas del acordeón ojalá que pronto pueda volar...
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Qué estés muy bien. Suerte y gracias por tu visita.
Hola, a mí no me invitaste pero yo vine en el afán de ver a quien me había visto.
No me gustan las mayúsculas cerradas a las que recurres (son verdaderamente antiestéticas e innecesarias) y tienes problemas de puntuación en tus diálogos.
Por lo demás, seguiremos informando.
Hola, Victoria.
No necesitas invitación, la puerta está abierta para todo el que quiera entrar.
Y las críticas se aceptan en un afán de mejora continua, así que ¡Gracias! por la visita, por el comentario y por tus próximas visitas.
Y cuándo volvés a escribir.
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